Ni una super producción de Hollywood lo supera

Esta es mi historia...

Soy de Barcelona, más concretamente de un pequeño barrio llamado La Prosperitat. 

He estado toda mi vida en este barrio junto con mi familia y amigos, pero aunque me encanta el ambiente muchas veces he sentido que no me acababa de adaptar.

Mi infancia ha sido como la de cualquier otro crío, iba al colegio de al lado de casa, sacaba unas notas normalitas y luego me encerraba en casa a jugar con mi consola. Me costaba mucho relacionarme, era el típico que llegaba a clase, atendía y se quedaba callado durante todo el día.  

Todo cambió cuando tuve que cambiarme de colegio para hacer el bachillerato. Sinceramente no se porque escogí hacer bachillerato, lo que sí que me acuerdo es que estaba cansado de relacionarme con la misma gente y yo mismo tomé la decisión de irme a un nuevo colegio donde no conociera absolutamente a nadie. De esta manera me estaba obligando a mí mismo a abrirme y empezar a ganar habilidades sociales.

Fue lo mejor que hice y a la vez la peor decisión que podía haber tomado. ¿Te parece raro no? A mí también no te preocupes.

Fue lo mejor porque conseguí mi objetivo, tuve que volverme un chico extrovertido para poder conocer gente. A día de hoy sigo conservando muchas amistades de esa época e incluso conseguí tener mi primera novia y enamorarme por primera vez.

Lo peor fue que sufrí mi primera gran decepción. Como no podía ser de otra forma, me acabó dejando y fue cuando recibí mi primera gran decepción. ¿Tu has visto en las películas que se hacen un tatuaje relacionado con la novia y te dejan? Pues no hay que irse a Hollywood para verlo, yo me hice un tatuaje en la muñeca y al mes me dejó.

A partir de este rechazo fue cuando pasé por los momentos más duros de mi vida. Coincidió con mi entrada en la universidad para estudiar ADE (empresariales). Mi situación emocional y personal era malísima, y la universidad tampoco me ayudó. 

Yo ya llegaba a clase desmotivado, pero allí me desmotivaba más. Aparecían profesores de 60/70 años que me hacían copiar lo que decían durante 1 hora y media. Desde el minuto 0 dije pero esto como puede ser, yo tendría que venir aquí a aprender, no a copiar y escupir todo en un examen. 

¿Adivináis qué pasó? El primer semestre no aguantaba más, recuerdo que no tenía malas notas, es más, incluso en matemáticas que yo había sido siempre un negado saque mi primer 10. Pero aún con buenas notas decidí dejar la universidad.

Imaginaros la reacción de mis padres. Hacen un esfuerzo enorme por pagarme la carrera y yo el primer semestre ya no voy más. Todos los días tenía broncas con ellos porque les había decepcionado. Mi actitud en esa época tampoco ayudaba mucho. 

Tenía que estar 1 año entero esperando para poder inscribirme en algún sitio (en aquel momento no sabía que existían los cursos online ni conocía el mundo del marketing). Para que mis padres no se enfadarán más estuve trabajando como mozo de almacén en Massimo Dutti.

Pensar:  me deja mi primera novia, dejó la carrera, mis padres están decepcionados conmigo y la situación en casa se vuelve insostenible. Todo esto desembocó en que para llenarme y desinhibirme de mi situación me metí en 2 cosas muy peligrosas: el juego y a fumar marihuana continuamente. 

Me gastaba todo mi sueldo en estas dos cosas e incluso hubo un momento que hasta me endeudé y tuve que explicarle todo a mis padres y pedirles dinero. Solo con 20 años fue una situación durísima. Les devolví todo el dinero que me prestaron, pero aún así siento que voy a estar en deuda con ellos toda mi vida.

Al mismo tiempo que me pasaba todo esto, me apunté a un grado superior de marketing y publicidad. Fue entonces cuando vi la luz. Poco a poco el mundillo digital me empezó a llamar la atención y descubrí que era mi pasión. Yo solo y sin ayuda fui saliendo poco a poco del pozo en el que estaba, deje las 2 adicciones que me habían jodido durante años y me puse a formarme en marketing digital. 

Cuando terminé el grado superior a los 21 años, decidí junto con mi amigo y socio Cosme y otro chico más montar una agencia de marketing digital. Nos tiramos a la piscina de cabeza.

Yo pensaba… ¿Si hay gente que puede porque yo no?

Cambié radicalmente mi actitud y me profesionalice de la noche a la mañana. Parecía que por fin las cosas iban a cambiar y todo saldría bien. SPOILER: NO FUE ASÍ.

El primer cliente que nos contrató no nos quiso pagar nuestro trabajo.

Fue un jarro de agua fría para mí. El trabajo estaba bien, estuvimos pendiente de todo y al final nos dió la patada. Tuve miedo de volver a meterme en el mismo pozo, pero por suerte mi mentalidad ya había cambiado y continúe trabajando.

Poco a poco empezamos a tener más clientes. Eran proyectos pequeñitos pero aunque no nos permitían vivir de ello podíamos seguir formándonos para mejorar los resultados de nuestros clientes. Empezamos a contactar con clientes más grandes con proyectos más interesantes y de repente una PANDEMIA MUNDIAL. No llevábamos ni un año con la agencia y se paralizó todo. Los posibles clientes no podían gastar ese dinero por la incertidumbre que tenían, los clientes actuales tuvieron que cerrar y no nos podían pagar… Otro obstáculo más en el camino. F*ck covid-19.

Decidí gastarme todo el dinero que tenía ahorrado en cursos online para seguir formándome durante la pandemia, tenía que aprovechar este parón para volver más fuerte y demostrar a todo el mundo que podía sacar adelante la agencia.

Después de mucho tiempo  preguntándome “¿Por qué no salen las cosas?” “¿Porque a otras personas de mi alrededor les va bien si hacemos lo mismo?” Me di cuenta que era por que me faltaba cambiar mi mentalidad.

A los 23 años de edad soy una nueva persona: un tío seguro de sí mismo y con unos valores muy claros, extrovertido, muy curioso y sobre todo optimista.

Puede parecer que podría llegar lejos pero todavía tenía que poner en práctica todo lo aprendido en las formaciones y sobre todo aplicar mi cambio de mentalidad al negocio.

Sabía que algún día viviría de ello y que podría demostrar a la gente que no me apoyaba que cumpliría mis metas. (Porque aunque penséis que si montáis algo en vuestro alrededor todo el mundo os apoyara… siento deciros que hay mucha gente que prefiere que no te vaya bien)

Fue un tiempo duro, cobraba 200 € al mes y con suerte algunos llegaba a cobrar 500 €. Pero crecíamos poco a poco.

Todo empezaba a ir bien, consiguiendo nuevos clientes mensuales cada mes, facturando más pero… LA VIDA ES UNA CAJA DE SORPRESA

De la noche a la mañana uno de los socios con el cual trabajaba se fue con casi 6.000€ de la agencia. No os podéis imaginar la rabia que tenía dentro. Para nosotros 6.000€ en aquel momento era muchísimo dinero, nos dejó tirados con unos gastos que no podíamos afrontar. Nos puso la soga al cuello el muy cabr*n.

Fue un punto de inflexión muy duro, pero aunque la situación realmente era muy jodida me levanté más fuerte junto con Cosme. Empecé a trabajar más duro junto con mi equipo y los resultados empezaron a llegar hasta el punto que pudimos quitarnos esa soga y empezar a vivir bien.

En la actualidad, me dedico a ayudar y formar a otras personas a que consigan hacer crecer las ventas de su negocio.

Es muy importante tener una estrategia detrás de cada negocio,  te puedo asegurar que sin una estrategia tendrás que cerrar. Un coche no funciona sin gasolina, pues un negocio no funciona sin una estrategia.

Cada vez más empresas contratan mis servicios para que les cree la estrategia, monté páginas webs, campañas de Ads ,etc. Por otro lado, tengo una formación donde ayudo a mis alumnos a que no les pase lo mismo que me pasó a mí y puedan ganar dinero por internet.

Por algo será que me contratan.

Piensa en lo que te acabo de contar. 

Ayudó a que otros negocios y otras personas puedan vivir de los negocios digitales como lo estoy haciendo yo. Cada día tengo más alumnos y más clientes que confían en el valor que les estoy aportando. 

Es lo que realmente me gusta hacer, poder ayudar a personas a que se eviten todos los problemas por los que he pasado. Yo nunca tuve un mentor ni nadie que se preocupara por mi, simplemente me tiré a la piscina y empecé a pelearme con todos los problemas que aparecían sin experiencia alguna. 

Por eso me centro en ayudar y formar a gente que realmente quiera aprender sin necesidad de pasar por tantos problemas.

Hay gente que pensaba que no llegaría a nada, que me hundiría en el pozo en el que estaba. Para esa gente tengo algunas preguntas:

¿Seguirán diciendo que no he conseguido nada?

¿Dirán que ha sido suerte? 

En realidad me da igual su respuesta, porque digan lo que digan lo he conseguido con mucho esfuerzo y sufrimiento.

Para esta gente ya es muy tarde.

Pero tú aún estás a tiempo de dar un cambio en tu vida.